Reportaje III - Maria Duque

Reportaje| La Gran Misión Vivienda Venezuela no ha logrado su visión integradora

La convivencia en los urbanismos es superada por la violencia y la desigualdad


“La ciudad de los techos rojos”, así era conocida la capital venezolana en aquella época donde desde las alturas solo podían verse casas coloniales con techos de tejas. Actualmente, la urbe tiene una imagen distinta debido al auge de las construcciones verticales y la gran cantidad de viviendas improvisadas, que bordean y enmarañan la ciudad. Dos puntos de vista muy disímiles que intentan entenderse

El resultado de las malas políticas públicas, la falta de planificación y la migración constante de población rural a Caracas, por varias décadas, terminó por visibilizar en los cerros del Gran Valle la exclusión de las clases populares de la ciudad. En el deseo por establecerse, la gente comenzó a construir casas, en su mayoría de bloques, sin el reconocimiento de los urbanistas y arquitectos, además de ignorar por completo las ordenanzas para los espacios. El problema fue creciendo cada vez más, porque no solo se trataba de las construcciones improvisadas sino de la ocupación de terrenos inestables y en alto riesgo, además del colapso de los servicios (acueductos, cloacas y sistema eléctrico), que estaban a su alrededor y en algunos casos por debajo de esas casas.

Luego del deslave ocurrido en el estado Vargas en 1999, el país no había tenido episodios tan intensos de lluvia, por lo tanto se siguió posponiendo la discusión por la demanda de viviendas. Hasta el 2010, cuando la naturaleza volvió a imponerse. En Caracas, según el Observatorio Cagigal, había caído más de 1.700 milímetros de lluvia por metro cuadrado, las continuas precipitaciones provocaron que los terrenos inestables se vinieran abajo, en conjunto con las inundaciones en varias zonas. Como consecuencia, alrededor de 20.000 familias quedaron damnificadas y tuvieron que ser trasladadas a varios refugios.

El desastre por las lluvias puso con urgencia sobre la mesa el tema de la vivienda y el gobierno de Hugo Chávez comenzó a trabajar, desde su visión, en el proyecto más ambicioso de la historia del país. Con la iniciativa de resolver la crisis habitacional para los venezolanos, en medio de la situación de las personas afectadas por los aguaceros, también surgió el compromiso por saldar una deuda histórica de los gobiernos anteriores, con la gente que fue relegada a las penurias de los barrios caraqueños.

Es así, como a principios de 2011 nació la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), con el propósito de resolver el déficit habitacional en un corto y mediano plazo. La Misión se encuentra respaldada por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 82 donde se establece que “Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias. La satisfacción progresiva de este derecho es obligación compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en todos sus ámbitos”.

La construcción de los edificios de la GMVV empezó a marchar bajo una premisa del gobierno revolucionario, que se colocó como meta edificar 3 millones de viviendas, entre 2011 y 2019. Hoy, según información publicada en el sitio web del Ministerio del Poder Popular para Hábitat y Vivienda, van 1.012.234 viviendas concluidas. La conducción de un proyecto tan amplio ha ameritado la colaboración de todos los vértices: económicos, políticos y sociales, pero la celeridad por mostrar resultados a puesto al descubierto una falla, en la inserción de las familias que provienen de los barrios. Entonces, la convivencia dentro y fuera de los complejos urbanísticos de la GMVV, se volvió un tema de interés público para la sociedad.

Cuando el gobierno decidió entregar las casas, no estaba calculando el cambio tan significativo que comprendía sacar a personas de un ambiente muy particular como lo es el barrio a otro ambiente con un código de comportamiento distinto. Los barrios están marcados por una situación socioeconómica, donde las carencias y el entorno les imponen a los individuos una convivencia diferente. Era necesario que desde los refugios hubiera un trabajo cuidadosamente diseñado, para que el impacto no fuese tan grande. Sin embargo, solo se impartieron unos cursos de convivencia para el momento de mudarse a los edificios.

Por lo tanto, los problemas fueron apareciendo, y haciéndose cada vez más graves y evidentes, hasta el punto de ser reseñados diariamente por la prensa nacional. La delincuencia, los homicidios y el mal vivir, son parte de una lista de dificultades, que se asocian a los complejos urbanísticos de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

La socióloga y especialista en población, Flérida Rengifo, señaló que “el Estado entregó las casas y no asumió que se las entregaba a familias, habitantes venezolanos, con costumbres, con valores y con maneras de llevar la vida que en algunas partes pudieran ser reorientadas o acompañadas, para darles algunos elementos orientadores”.

 A su vez, explicó que, hay ciertos comportamientos que son muy difíciles de dejar atrás, cuando son por un largo tiempo, entonces es común que las prácticas cotidianas del barrio buenas o malas se sigan manteniendo. “Es como una mezcla de lo viejo con lo nuevo, que siempre se da en todo proceso social, y que es posible que vayan prevaleciendo las costumbres”, expresó Rengifo.

Por su parte, el psicólogo social, Fernando Giuliani, declaró que los cambios en las conductas no se pueden ver rápidamente. “Si bien, es cierto que los espacios de convivencia, es decir los urbanismos, efectivamente están diseñados con la intención de que la gente habite allí y conviva. Son diseños que responden de alguna manera a facilitar, pero eso es una cosa y otra cosa que automáticamente un sujeto, una familia o un grupo de gente por el hecho de cambiar de residencia, inmediatamente emerja allí una manera de convivir distinta, eso no ocurre así, muy por el contrario, muchas veces las cosas se complican más”, sostiene Giuliani.

Asimismo, el psicólogo social, insistió en que la gente procedente de los barrios no se debe ser etiquetada, exponiendo que “no veamos esto como si eso chocara con una carencia, a veces desde prejuicio, casi congénita del habitante de barrio, nadie que no haya vivido nunca en un edificio tiene todas las herramientas para vivir en uno,  eso no es verdad, a todos nos cuesta. Tú puedes ser de clase media, nunca viviste en un barrio, pero si viviste siempre en una casa, el día que tú te mudas a un edificio te cuesta adaptarte a eso”.

Estas opiniones, demuestran que la problemática respecto a los fenómenos violentos que se viven en los edificios, tienen que ver con múltiples factores al momento de entender la vida, que requieren de un acompañamiento, en conjunto con las disciplinas que estudian a los individuos, con los mismos ciudadanos y las instituciones encargadas.

 Del mismo modo, la socióloga agregó que “trabajar con grupos sociales no implica sencillamente pasar manuales, no, implica un trabajo más complejo, de mayor integración entre el orientador y el beneficiario. Un trabajo donde haya más sensibilidad”.

Pero, hay que reconocer que no todo dentro de los complejos urbanísticos ha sido negativo. Las familias que han logrado llegar a acuerdos y conformar los Consejos comunales o Comités multifamiliar, como lo establece la Ley del Régimen de Propiedad de las Viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela, han determinado sus normas de convivencia y de forma organizada mantienen el reto de ser sus propios vigilantes del orden y la paz.

Ahora bien, la violencia desatada en los urbanismos no forma parte exclusiva  de esos sectores, y en ello coinciden ambos expertos.

“Es un tema sumamente complejo, porque esa es una violencia estructural, esa no es un violencia coyuntural del momento. Vivimos en un país lleno de violencia, estás rodeado de violencia, en un contexto violento,  entonces resolverlo implicaría que las condiciones y la calidad de vida cambiaran”, precisó Rengifo.

Del mismo modo, Giuliani, argumentó que “el problema que nosotros tenemos es una situación estructural de delincuencia organizada en el país, que donde ve la oportunidad territorial de operar, lo va hacer. Los urbanismos son una oportunidad territorial, para que la delincuencia organizada que ya existe, actúe allí”.

El urbanismo “Argelia Laya”, ubicado en área metropolitana, en la avenida Victoria, es un terreno que perteneció al Instituto de Previsión y Asistencia Social para el personal del Ministerio de Educación (IPASME), fue cedido al Gobierno con un acuerdo para la construcción de viviendas. Hoy, son dos torres ocupadas por familias reubicadas y una torre donde solo viven a empleados del IPASME.

El testimonio de Sandra de Laya, de 33 años, damnificada de La Guaira en el 2010 y ahora residente del piso 1, en la segunda torre, permitió conocer un poco más la perspectiva de quienes conviven en los edificios de la GMVV.

https://soundcloud.com/periodismo-iii/sandra-de-laya

También, Zulema Jiménez, de 34 años, vocera del consejo comunal en el piso 10, detalló cómo se organizan para mantener limpias las áreas comunes y resolver los gastos que se generan.

Cuando se consultó por el problema que más aquejaba a los vecinos en el urbanismo “Argelia Laya”, la mayoría coincidió con la contaminación sónica, es decir, el alto volumen de la música que escuchan las personas. A veces, durante todo el fin de semana hasta altas horas de la noche.

Por consiguiente, el impacto no se vive solamente dentro de los edificios, ya que el entorno está obligado a involucrarse. Los vecinos externos a la GMVV, a pesar de reconocer el derecho a la vivienda no se sienten a gusto con los nuevos habitantes, debido a  los prejuicios de la sociedad, la polarización política y la incomprensión de otra forma de coexistir.

Rengifo manifestó que se debe “hacer un trabajo tanto con los habitantes históricos como con los habitantes que llegan. Un trabajo previo, que te permita de alguna manera establecer una base, para una futura integración que ellos la irán construyendo, pero si les dan una base para esa integración, probablemente esa construcción será menos dolorosa, menos conflictiva, menos  violenta y la visión del uno hacia el otro será cada vez menos negativa”.

Desde afuera

           Cristal Ordoñez – vecina


Me parece que como proyecto (la GMVV) es una gran idea, todos tenemos derecho a vivir bien. La única mala idea que tengo de todo esto, es que debieron haber hecho un censo antes de meter a toda la gente que vive en estos sitios. Realmente, los fines de semana padecemos de una intranquilidad total, porque la música se activa a las diez de la noche y la apagan los domingos a las cinco de la mañana.


Sonia Torres – vecina


Estoy de acuerdo (con la GMVV), lo que pasa es que no hicieron un censo, no previeron  muchos detalles, porque así como hay personas muy buenas, también hay personas que no son buenas.




Sin respuesta

En busca de información oficial sobre las políticas de convivencia en las residencias de la Misión Vivienda, se envió un correo electrónico para solicitar una entrevista con un vocero calificado en la gestión del Gobierno; sin embargo, nunca se recibió una respuesta. Posteriormente, se realizaron dos visitas a la sede del Ministerio para Hábitat y Vivienda, donde la persona identificada como Dileima Cacique, directora general de Hogares de la Patria, accedió a la entrevista, para luego ser pospuesta por la directora en las dos oportunidades.

12 comentarios:

  1. Si convivir en una residencia donde se paga condominio es difícil, no me quiero imaginar como debe ser en la GMVV. La pobreza está en la mente de las personas, no en los bolsillos.

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  2. El gobierno debe planificar todas sus políticas. La cultura de un país se forma desde el hogar.

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  3. Muy buen trabajo, sin duda, la convivencia no es algo sencillo. Muchas veces las personas no son conscientes de lo importante que es respetar los derechos de los otros para poder vivir en comunidad.

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  4. excelente articulo , con respecto a la GMVVV Fue un buen plan pero no tomaron muchas características y/o previsiones a futuro eso incluye el censo hubo mucho desorden y hoy por hoy no es lo que verdaderamente se propuso al comenzar con esta ayuda humanitaria y derecho que tiene el mismo gobierno para ayudar al pais.

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  5. Buen reporte... el gobierno jamas realizo un estudio social, en el cual saber el impacto que esto casionaria en cada espacio tomado para la GMVV y llevar a cabo el proyecto.. hoy vemos el impacto que a ocasionado en cada unas de las familias y vecinos cercanos a ellos.. no repudio este proyecto debido a que el gobierno debe ayudar a todo aquel que necesite de un hogar... pero tambien otro gran error, hay familias que se metieron en refugios teniendo no una sino hasta 2 casas sin considerar tambien a los mas necesitados que de verdad lo requieren... y con el perdon por mis palabras se llega a escuchar, hasta decir y lo digo con base tambien. Que el gobierno lo que creo fueron barrios verticales.. por hacer todo apresurado y sin un estudio..

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  6. Lamentablemente, tanto para quienes reciben las viviendas como para aquellas que viven a su alrededor, la falta de planificacion e implementacion de medidas para satisfacer las necesidades de una poblacion ha desmejorado su calidad de vida

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  7. El estudio social es simple... la personas allí se ve que no quiere formación y visión de trabajar duro, lo que se necesita es estabilidad y educación para surgir, lo fácil ya no es el camino del pensamiento de su "LEGADO" .

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  8. Este proyecto pudo haber funcionado si desde un principio se hubiesen realizado los estudios necesarios para llevarlo a cabo. Esto sin duda, es más fácil que lograr que las personas se comporten de la manera adecuada, la pobreza muchas veces no se mide por la cantidad de dinero que tengamos.

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  9. Sin duda alguna la mala planificación, la falta de políticas sociales eficientes trajo como consecuencia los anti-valores en la conducta de la mayoría de la sociedad venezolana, lo que causa discriminación y fracturacion en la sociedad, para resolver esto se necesitan décadas de políticas sociales eficientes hacer un trabajo de adaptación recuperación de valores entre grupos sociales distintos para que se borren los prejuicios, la discriminación social entre unos y otros por la diferencia de clases, esto obviamente no se logra de la noche a la mañana, pero aplicando políticas asertivas de seguro que progresivamente las generaciones entrantes irán adoptando otra manera de pensar aceptando y respetando al prójimo, norma fundamental para la convivencia e ir construyendo cada vez una mejor sociedad.

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  10. Nuestro "gran" gobierno bolivariano jamás ha estudiado a la sociedad. La cultura del venezolano se ha ido perdiendo. Prejuicios van, prejuicios vienen, ¿por qué etiquetar a un individuo de marginal por vivir en un barrio? ¿porque etiquetar a un individuo de "sifrino" por vivir en un edificio?. El dónde vengo no define mi personalidad.
    Respecto a lo que el artículo se refiere, no hay que pretender que la gente que vivía en un barrio, se comporte de otra manera por vivir en un edificio. Todo va a depender de la cultura y educación que se tenga.
    Los "barrios verticales" cambian es una estructura no tu manera de ser ni de vivir.

    Excelente enfoque.
    Saludos.

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