INSEGURIDAD| Universidad Central de Venezuela necesita mayor vigilancia
La delincuencia atenta contra “la casa
que vence las sombras”
A finales del año 2015 se reportaban
hasta tres robos diarios. Según la Dirección de Seguridad de la universidad
para febrero del presente año se registraron 19 delitos, encabezados por hurtos
a la institución y seguidos por robos a su comunidad
La
Universidad Central de Venezuela (UCV), con 295 años de fundada, es considerada
la máxima casa de estudios del país. Desde hace algunos años atrás, esta
institución se convirtió en la sede de
múltiples actos delictivos, del cual han resultado afectados profesores,
estudiantes, trabajadores y demás miembros de la comunidad universitaria.
Actualmente, esta situación se ha incrementado.
Durante
el mes de noviembre de 2013, la rectora de la UCV, Cecilia García Arocha,
presentó dicha problemática ante el Consejo Nacional de Universidades, dirigido
por el ministro Pedro Calzadilla. Arocha denunció que durante cinco años, la
institución había enfrentado todo tipo de atentados, homicidios en grado de
frustración, un estudiante muerto dentro del recinto y 65 denuncias realizadas
ante el Cicpc y la fiscalía.
En diciembre de 2015, el diario El Universal,
destacó que en la UCV se reportaban hasta tres robos diarios. Por su parte,
Dania Molina, subdirectora de la Dirección de Seguridad de la universidad,
indicó que para el mes de febrero del presente año, se registraron 19 delitos
de los cuales el 58% son hurtos a la institución, seguido por robos y otros
delitos atípicos como secuestros.
Según
Reinaldo Carrillo, presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Comunicación
Social, la cual pertenece a la Facultad de Humanidades y Educación, los
principales focos delictivos se encuentran alejados de la zona central de la
universidad como las escuelas de Nutrición, Comunicación, Estadística y Antropología.
Además del área de Trasbordo, lugar en el que están las escuelas de Educación e
Idiomas, y los galpones cercanos a la Facultad de Arquitectura.
En
diferentes oportunidades las autoridades, los estudiantes, profesores y demás
personas que hacen vida dentro de la institución han hecho pública la denuncia
sobre la inseguridad que embarga a la universidad. Robos masivos, atracos y
hechos violentos en reiteradas ocasiones han tomado como sede la casa de
estudios.
Hablan las víctimas
Raul
Ynojosa, estudiante de Comunicación Social del 6to semestre, fue una víctima de
la delincuencia dentro del recinto universitario. “Aproximadamente hace dos
semanas caminaba por las adyacencias de Tierra de Nadie, cerca de la Escuela de
Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, se me acercó un
sujeto en moto y me pidió mis pertenencias, incluso también amedrentó a otra
persona que venía detrás de mí”. Manifestó que por su seguridad, prefirió no
realizar denuncia alguna, esto por temor a que el delincuente pudiera
reconocerlo y porque en otras oportunidades se han denunciado sucesos de este
tipo en las instancias regulares y no se ha hecho nada.
“Es
regular escuchar que han robado a alguien dentro del campus, tanto en la Escuela
de Comunicación como en otros lugares de la universidad. Los entes pertinentes
a la seguridad deberían avocarse con esta problemática, ya que se ha ido
tornado habitual en el día a día del estudiante”, destacó Ynojosa.
Del
mismo modo, Miguel Oviedo, estudiante del
9no semestre de psicología, comentó que cuando cursaba sus primeros
semestres de la carrera fue despojado, junto a un grupo de amigos, de su
teléfono celular mientras se encontraban en los jardines de Tierra de Nadie
durante horas de la noche.
Oviedo
indicó que luego de lo ocurrido no realizó ninguna denuncia frente al cuerpo de
seguridad de la universidad, ya que por haber sido un evento fuera del horario
académico, consideró que no lo iban a atender y decidió retirarse del lugar
para resguardar su integridad.
Por
su parte, el estudiante de economía, Luis González, comentó que hace tres
semanas cuando salió de clases, aproximadamente a las 6:00 p.m. y se dirigía a
la estación Ciudad Universitaria, fue intersectado por dos individuos cerca de
la Facultad de Ingeniería, quienes lo despojaron agresivamente de todas sus
pertenencias,. “Uno de ellos estaba armado y tenían entre 22 y 23 años. No
denuncié nada porque estaba en shock y además ya era tarde. No iba a esperar a
que me robaran nuevamente esperando al personal de seguridad”.
Agregó
que al igual que él, conoce a varias personas que han sido víctima de la delincuencia
sobre todo por la zona de Tierra de nadie, en la Escuela de Idiomas y por el
edificio Trasbordo. González dice que ha tenido ideas para proponer al personal
de seguridad pero que no las ha formalizado.
Zeus
Graffe, trabajador de la Escuela de Comunicación Social, no ha sido víctima de
la inseguridad pero ha conocido muchos casos y en distintos horarios. “Hay
motorizados que arrebatan las pertenencias de los que hacen vida en la escuela
y que durante los fines de semanas, días en lo que se dictan los cursos de
locución, también roban”.
Seguridad en la universidad
En
noviembre de 2015 el diario El Nacional, reportó que el Sindicato Nacional de
Trabajadores de la UCV, cerró las puertas de las escuelas de Estudios Políticos
y Administrativos y de Derecho, como medida de protesta luego de que un
vigilante resultara herido por arma de fuego.
Graffe
señaló que a pesar de no pertenecer al cuerpo de seguridad, presta su apoyo al
mismo. “Soy parte de la comunidad universitaria y si noto algo sospechoso lo
notifico al personal de la facultad y al personal de vigilancia central”.
“A
varios profesores de la Escuela de Comunicación le han hurtado sus vehículos,
estudiantes han sido robados a mano armada, incluso dentro de las
instalaciones”, indicó Graffe.
Por
su parte, Dania Molina manifestó que la Dirección de Seguridad está compuesta
por la División de Operaciones, que la integran los departamentos de Protección
y Custodia, de Investigación y el de Logística. Expresó que aproximadamente 390
funcionarios conforman esta dirección.
Molina
señaló que el protocolo de seguridad que implementan luego de la detención de
un delincuente, consiste en hacer un registro de sus datos, investigar sus
antecedentes y comunicarse con los organismos de seguridad externa. “Si agarran
a alguien robando un celular y la persona atacada no quiere venir a hacer la
denuncia, no podemos hacer absolutamente nada, porque ninguna entidad legal lo
va a recibir si no se tiene una acusación previa y formal”, expuso.
El
estudiante Luis González, consideró que es entendible que el personal de
seguridad dentro de la universidad no deba tener armas. Sin embargo, manifestó
que tienen que tomarse las medidas necesarias para controlar el acceso a la
institución pese a que esto pueda resultar difícil por tener dentro del campus
al Hospital Clínico Universitario (HCU).
Postura y acciones de las autoridades
“La
postura de las autoridades universitarias desde un sentido amplio, es decir, desde
las rectorales hacia abajo ha sido bastante triste, cómplice y alcahueta con
respecto a la situación que aquí ocurre”, destacó Graffe.
Agregó
que el tema de la inseguridad universitaria revela problemas multifactoriales,
ya que, por ejemplo, todos los que entran al recinto traspasan a él sus valores
y principios.
Por
su parte, Ynojosa, resaltó que las autoridades han puesto de su parte para
evitar la delincuencia dentro de la universidad, pero que la problemática sigue
latente. Acentuó el esfuerzo del personal de seguridad, a pesar de que es poco
con lo que cuentan.
Carrillo
manifestó que la Dirección de Seguridad no cuenta con insumos suficientes para
su amplio desempeño, desde la falta de radios transmisores, linternas, cámaras
de vigilancia, materiales de defensa personal, no poseen los recursos para
contratar a más funcionarios, además, que parte del personal no actúa de la
mejor manera y en ocasiones han tenido comportamientos indebidos.
“La
postura de las autoridades ha sido un poco cómoda, es decir, se han escudado
mucho con la crisis presupuestaria, que en efecto es un factor que influye
demasiado, pero tampoco se han tomado las medidas necesarias para subsanar un
poco esta problemática”, acentuó Carrillo.
La
Universidad Central de Venezuela se ha convertido en casa no solo de jóvenes
estudiantes, sino también en un lugar donde la delincuencia hace de las suyas.
Son múltiples las causas que contribuyen a que esta situación se agrave, pero
la principal es que el campus universitario no cuenta con suficiente personal, ni
con los recursos económicos para invertir en temas de seguridad.

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