Reportaje| El ciberacoso o ciberbullying
El tradicional “chalequeo” entre los niños y adolescentes caraqueños dejó de ser un instante de burla, para convertirse con ayuda de la tecnología en un potencial acoso cibernético. Esto debido a un manejo inadecuado de las herramientas que ofrece la web
Dos décadas atrás, la interacción entre las personas se daba cara a cara, eran muy pocos los medios o las vías para comunicarse. Con el progreso, uno que pareció muy útil fue el teléfono fijo que acortó notablemente las distancias. Luego fueron apareciendo los dispositivos móviles, los ordenadores y el auge de internet. Por lo tanto, todo el sistema cambió y comenzamos a utilizar una variedad de herramientas y plataformas para expresarnos y relacionarnos.
La tecnología decidió llegar para quedarse, y entre los consumidores más potenciales se perfilan niños y adolescentes, que actualmente desde sus hogares y colegios hacen un uso inadecuado de internet y las redes sociales, siendo estos los espacios más propicios para casos de ciberacoso o ciberbullying.
El acoso o bullying es una conducta de humillación, hostigamiento y amenaza, que se puede dar entre iguales, causa daños físicos y psicológicos en sus víctimas. Todo ello puede darse a través de medios de comunicación e información. En esos recursos, que manipulan con gran habilidad los niños y adolescentes, además de beneficios hay riegos que conllevan a comportamientos negativos, donde no se tiene percepción del daño que se le puede causar a otros.
Siendo así, la violencia es un problema social que va en aumento, dentro y fuera de las instituciones escolares, así lo ha reflejado la organización Cecodap que se encarga de la promoción y defensa de los derechos humanos de la niñez y la adolescencia. A través de sus informes anuales, donde en el primer semestre de 2015 el Distrito Capital se posiciona en el puesto nueve, en los registros de Violencia Escolar por estado, se consideran muchas variables entre ellas el acoso escolar que puede o no convertirse en un problema más grave.
Existen vías legales para el ciberacoso
El desconocimiento en materia de protección, lamentablemente contribuye a que la realidad siga asaltando a muchas familias caraqueñas, que no creen que sus pequeños pueden atacar o ser atacados vía web. Evidentemente, las consecuencias legales están establecidas, aunque exista una falsa creencia de anonimato, por tratarse medios cibernéticos, donde la ausencia de un rostro hace pensar al acosador que puede escapar de responsabilidades.
En primer lugar, se apoya de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna), donde se encuentran todas las disposiciones que hacen valer los derechos y deberes de la niñez y la adolescencia. Entre los artículos para la defensa están el artículo 32(Derecho a la integridad personal) y el artículo 65 (Derecho al honor, reputación, propia imagen, vida privada e intimidad familiar). Ambos artículos rechazan todo intento de desprestigio a la imagen de un niño o un adolescente, por lo que un caso de ciberacoso es un hecho de violación de derechos consagrados.
En segundo lugar, la Ley Especial contra Delitos Informáticos penaliza hasta con seis años de prisión, por delitos contra la privacidad de las personas y de las comunicaciones, es decir, todo lo que se haga a través de las tecnologías de información y comunicación, sí tiene implicaciones penales.
Jheisson Carta, trabajador social del Consejo Municipal de Derechos del Niño, Niña y Adolescente del Municipio Libertador, explica el manejo de los casos de ciberacoso o ciberbullying, que se atienden directamente por la Oficina de Colectivos y Difusos.
“Con respecto a los niños, enmarcado en la ley no tienen una sanción como tal penal, en este caso se le da una medida de protección, que lo hace el Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente. Posiblemente, se le designe el cierre de la página, se le remite a ciertos programas de orientación no solamente al niño y adolescente, sino a la familia”, explica Carta.
Las acciones a tomar cuando un adolescente cruza los límites reglamentarios son distintas al manejo que se tiene con los niños.“Sea el acoso escolar o un tipo de ciberbullying, es muy diferente con los adolescentes, porque ellos sí tienen implicación legal, a partir de los catorce años”, señala Carta.
Las denuncias de ciberbullying se trabajan desde los Consejos, en conjunto con la División de Delitos Informáticos del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), para desde allí hacer las labores de rastreo pertinentes, para dar con el origen del ordenador, teléfono móvil o tableta, desde donde se difunden o se manipulan los contenidos inapropiados.
Cabe que señalar, que el Consejo Municipal de Derechos del Niño, Niña y Adolescente tiene una presencia importante en los planteles educativos, donde les solicitan para prestar su apoyo. En los colegios es donde producen las señales más importantes, cuando los educadores se dan cuenta que entre los alumnos hay un acoso de cualquier tipo.
La cuota para el docente
Uno de los actores más importantes en la vida de un estudiante es su maestro. Los encargados de educar, de trasmitir conocimiento, conforman actualmente una clave fundamental para prevenir la violencia, en la que se traduce el mal uso de internet y las redes sociales. En los planteles escolares se pueden hallar múltiples manifestaciones de agresión entre los alumnos, la principal es la agresión física, que deja heridas evidentes, pero es mucho más alarmante y complejo cuando los mecanismos para hostigar van evolucionando.
El profesor Nelson Garmendia, Licenciado en Educación mención Orientación y Doctorado en Psicología, defiende que la familia es la primera responsable en la pérdida de los valores éticos y morales, aclarando que “la tecnología fue comprada en casa”, por lo tanto es donde debe iniciarse el control, para las normas de su uso con principios. Sin dejar de ver la otra cara de la moneda, el profesor pone como ejemplo la dotación de Canaimitas, que involucra el acceso a la tecnología desde los salones, donde también “la escuela tiene que hacerse responsable”, según Garmendia. El papel del docente dentro y fuera de las aulas requiere de muchas más estrategias que solo la figura de autoridad.
La Educomunicación
El profesor Vito Lacasella, colaborador con Cecodap en prevención de la Violencia en Internet y redes sociales, también trabaja desde hace cuatro años como Educomunicador en un proyecto denominado Educación para los medios en Venezuela. La experiencia del profesor en varios colegios de Caracas, donde dicta charlas y talleres, para el “uso consiente y crítico de internet”, demuestra su preocupación, porque los niños y adolescentes no están siendo educados mediáticamente para discernir entre sus deberes y derechos. Dentro del espacio digital, ese es el factor que está propiciando las desviaciones tecnológicas que terminan en ciberacoso o ciberbullying.
Asimismo, Lacasella señala que “los muchachos creen que pueden hacer lo que les da la gana en internet y no sucede nada, que es totalmente falso, porque todo lo que tú haces en internet puede traerte consecuencias personales, consecuencias sociales, económicas, legales y psicológicas”.
Al hacer una consulta a una serie de padres, nos encontramos que la mayoría piensa que sabe los que hacen sus hijos en la web. Uno de los casos es el de Odalys Rosales, madre de un niño de diez años, que tiene cuenta en la red social Instagram y maneja dicha red social desde el teléfono de su representante, por lo que ella siente seguridad.
Pero, ¿es suficiente saber que redes tiene el niño? la repuesta pareciera ser que no, porque la supervisión no garantiza la prevención del ciberacoso. Si los niños y adolescentes no son educados correctamente, para ser críticos de su comportamiento, será muy difícil combatir los problemas de violencia.
En cuestionarios levantados por el profesor Lacasella, hay evidencias de que el 50% de los estudiantes oculta a sus padres lo que hacen por internet, por lo tanto la familia no esta completamente clara en los riesgos de la información que manejan los menores.
La responsabilidad en un problema de internet y redes, es compartida por estudiantes, padres y docentes. Por ello, los trabajos de orientación deben involucrar a los tres actores. Primero, porque los docentes no están capacitados para integrar la tecnología en sus clases. Segundo, porque los padres como inmigrantes digitales son inexpertos, les asusta lo desconocido y le dejan a la escuela o a los medios de comunicación el compromiso de controlar a sus hijos.
Finalmente, los estudiantes requieren de valores, de una formación adecuada a sus necesidades, para evitar casos ciberacoso o ciberbullying.

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